Querido San Judas, protector del patrimonio y santo patrono de los casos difíciles. Acudo a ti porque mi preocupación es grande.
Mi negocio es mi patrimonio. Protégelo de las envidias, como un escudo de hierro que nada penetra.
Ayúdame, amado santo, a recuperar los clientes perdidos por errores míos. Haz que regresen a mi como palomas perdidas que vuelven al nido.
Limpia este negocio, como el agua que lava y penetra desde lo más pequeño. Como la luz que ilumina la oscuridad.
San Judas Tadeo, permite que mi negocio vuelva a florecer, como florece el campo en la primavera. Como las flores nuevas, vivas y brillantes.
Por favor, te ruego, normalices los tiempos y me ayudes a superar esta crisis, todo pasa, todo vuelve a la normalidad como la calma después de la tormenta. Regálame esa calma.
Aleja a los ladrones, como el perro guardián que se encuentra atento a cualquier gente con malas intenciones. Permíteme disfrutar de la estabilidad.
Sana mi negocio, limpia este ambiente, Santísimo Patrono San Judas. Como el viento que aleja el polvo y lo lleva a lugares lejanos. Ten piedad.
Ten piedad de este negocio, que sufre altibajos como la marea. Permite la calma. Gracias Santo patrono.
Amen.













