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San Judas Tadeo, intercesor de los casos difíciles
Apóstol fiel de nuestro Señor Jesucristo, tú que no temiste proclamar la fe incluso en medio del rechazo y la persecución, escucha hoy esta súplica por todos nuestros hermanos migrantes. Ellos también viven la dificultad, la angustia, el miedo a lo desconocido.
Oración por los que caminan lejos de casa
Muchos han dejado su tierra por necesidad, no por elección. Algunos huyen de la violencia, otros de la pobreza, otros más del olvido. Tú que conoces lo que es ser rechazado, sé su voz cuando no son escuchados.
San Judas Tadeo, protege a cada persona que camina bajo el sol ardiente o el frío de la noche. Acompáñalos en los trenes, en los desiertos, en las fronteras. Sé tú su consuelo, como en esas súplicas que se elevan en medio de la angustia.
El dolor del desarraigo
Oh glorioso San Judas, muchos de ellos dejan atrás a sus hijos, padres, hermanos. Van con el corazón partido y la esperanza frágil. Tú que eres patrono de lo imposible, alcánzales paz en medio del dolor.
Así como pedimos protección en un viaje, también te pedimos por estos largos caminos llenos de incertidumbre. Que no les falte la fe, que no les falte la protección divina.
Cuando no hay tierra firme bajo los pies
Ruega por quienes no tienen un techo, por quienes duermen en albergues, en plazas, en estaciones. Intercede por los niños que lloran sin comprender, por las madres que caminan con su bebé en brazos, por los padres que callan su miedo para dar ánimo a los suyos.
Tal como lo haríamos por quienes buscan un nuevo inicio, como en la oración por trabajo y dinero, hoy pedimos por oportunidades, por una puerta abierta, por una mano amiga.
Un santo que nunca falla
San Judas, tú que nunca fallas a quien clama con fe, escucha este clamor por quienes cruzan selvas, mares, aduanas, muros. Protégelos de todo peligro, líbralos de la violencia, del abuso, de la injusticia. Sé tú su escudo, su defensor, su refugio.
Como también pedimos en las mañanas buscando prosperidad, hoy suplicamos abundancia espiritual y material para los que han dejado todo atrás.
Una oración que camina con ellos
Que esta oración sea como una lámpara en su andar, como un abrazo en medio de la soledad. Que al pronunciar tu nombre, San Judas Tadeo, encuentren consuelo, fortaleza y una razón para seguir adelante.
Que tu luz los acompañe en cada paso, y que nunca se sientan solos. Así como lo pedimos en oraciones por nuestros hijos, hoy te encomendamos a cada migrante como si fuera sangre nuestra.
Esperanza para quienes reciben
Y también te pedimos, glorioso apóstol, que toques los corazones de quienes reciben migrantes. Que tengan compasión, que vean rostros y no papeles. Que sepan abrir la puerta como tú abres tu corazón a quienes te invocan.
Enséñanos a confiar en la Divina Providencia, a saber que todo tiene sentido, aunque no siempre lo comprendamos. A confiar en que el amor es más fuerte que cualquier frontera.
Una oración que no se detiene
Hoy rezamos, mañana seguimos rezando. Porque la travesía no termina, porque la lucha sigue, porque tu ayuda es constante. Que esta oración toque tu corazón, San Judas, y muevas lo que tenga que moverse para que el milagro ocurra.
Que no falte pan, ni salud, ni esperanza. Que no falte una mano que ayude. Que no falte fe. Como también recordamos al bendecir los alimentos con esta oración para antes de la cena, que nunca falte alimento del alma ni del cuerpo.
Amén, en fe y esperanza
Te lo pedimos, San Judas Tadeo. Ruega por ellos. Ruega por nosotros. Y que cada oración que sube, sea una bendición que baja.
Amén.
