Ahora, que otro día se acaba,
te pedimos Señor Jesucristo:
Que nos aguardes bajo tu amor,
con tu gran misericordia.
Que nuestro corazón esté siempre contigo
y que en el sueño podamos sentirte.
Renueva todas nuestras energías
e ilumínanos el camino con tu claridad
en otra noche más.
Oh, Dios mío todopoderoso,
escucha todas nuestras plegarias,
recarga nuestros cuerpos con salud
y protégenos como cada noche.
Oh, Jesucristo nuestro Señor, haz de esta una noche tranquila,
y concédenos al final de nuestra vida, una santa muerte.
Amén.
