Oraciones a Santa Cecilia

Cada 22 de noviembre se celebra la festividad de Santa Cecilia, una de las mártires más venerada por los cristianos durante los primeros siglos de la historia. Esta santa pertenecía a una familia noble de Roma y se le recuerda como una persona que solía hacer penitencias y gracias a esto logró consagrar su virginidad a Dios.

Oración 2

Bendita Santa Cecilia, tu que has cantado con tu vida y tu martirio, glorias al Señor y eres venerada en la Iglesia como patrona de la música y del canto. Ayúdame a ser testimonio  con mi voz y con la voz ser instrumento  y expresar la alegría del corazón que viene de hacer siempre la voluntad de Dios y vivir con coherencia nuestro ideal cristiano.

Te doy mis fatigas y mis alegrías del trabajo, para que tú las pongas en las manos de la Santísima Virgen María, como canto armonioso de amor  para su hijo Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Oración 3

Gloriosa Virgen y mártir Santa Cecilia, modelo de esposa fidelísima de Jesús, vedme aquí postrado humildemente ante vuestras plantas. Soy un pobre pecador que vengo a implorar vuestra poderosa intercesión ante Jesús a quién tanto amasteis, suplicándote que me consigas un verdadero arrepentimiento de mis pecados, un propósito eficaz de enmienda y una heroica fortaleza para confesar y defender la fe que he profesado.

Alcánzame la gracia de vivir y morir en esta santa fe, como también las gracias especiales que necesito para vivir sanamente en mi estado. Escucha y alcánzame mis súplicas, oh virgen poderosísima, para que merezca gozar un día de la eterna bienaventuranza. Así sea.

Su matrimonio

Se dice que su padre la casó con un joven llamado Valeriano, quien fue testigo de la presencia de un ángel del Señor que velaba por Santa Cecilia. En su noche de bodas ella le manifestó su secreto y le advirtió que si él llegase a tocarla como esposa entonces el ángel se enfurecería contra él, pero que si lo hacía con respeto, entonces él lo amaría a él tanto como a ella.

La Tradición señala que cuando el esposo regresó a ver a su amada vio a un ángel de pie junto a Cecilia y el ser celestial puso una guirnalda de rosas y lirios sobre la cabeza de ambos.

Reliquias

En el documento que en lista las reliquias en la catedral de Valencia, se encuentra una costilla de santa Cecilia (junto con la nuca de san Pedro Apóstol, el brazo y mano derecha —con carne y piel— de san Lucas, un pedazo de la cabeza de san Sebastián y un hierro de las saetas con que fue martirizado, dos monedas de la venta de Cristo, un cuerpo entero de un Santo Inocente, el Santo Grial y cabellos de la Virgen María, entre otros).

Templo de santa Cecilia

Alrededor del año 821, el papa Pascual I (817-824) hizo demoler la humilde iglesia situada en el barrio del Trastévere de Roma y la reconstruyó con gran esplendor. Basándose en las Actas de santa Cecilia, el papa hizo investigar las catacumbas de Calixto para recuperar sus reliquias. Sin embargo, definitivamente no había restos reconocibles, por lo que Pascual creyó que los lombardos las habían robado en su invasión de Roma.

Sin embargo, para instalar el templo necesitaba reliquias, por lo que declaró que Cecilia se le había aparecido y le había exhortado continuar su búsqueda en otras catacumbas, porque él ya había estado junto a ella (es decir, cerca de su tumba). Por consiguiente, volvió a buscar en la catacumba de Pretextato, y encontró unos restos cubiertos con costosos ropajes de brocados de oro y con las ropas empapadas en su sangre a sus pies. El papa declaró que esas eran las reliquias de Cecilia. Esto contradecía el texto que señalaba que ella había sido enterrada en la catacumba de Calixto, pero el papa opinó que seguramente los restos habían sido trasladados a la catacumba de Pretextato para salvarlos de los primeros saqueos de los lombardos

El papa Pascual encontró otros restos en los nichos cercanos, y los trasladó juntos con los de santa Cecilia, declarando que eran los de Valeriano, Tiburcio y Máximo, y también las de los papas Urbano y Lucio. Enterró todos bajo el altar mayor de la iglesia de Santa Cecilia en el Trastévere.

En 1599 (780 años después), el cardenal Paolo Emilio Sfondrato, en ocasión del próximo jubileo del año 1600, escribió que durante la restauración de la basílica había abierto el sarcófago de santa Cecilia y la había encontrado incorrupta y en la misma posición descrita por el papa Pascual.

Sfondrati mandó al escultor Stefano Maderno a esculpir una estatua de mármol jaspeado de la santa, que se encuentra colocada bajo un baldaquino detro de la iglesia. La leyenda dice que el cardenal le mostró al escultor los restos de la santa incorrupta, como dormida, y que Maderno la representó tal como la vio. La santa lleva en la cabeza un tocado que muestra su condición de santa romana antigua. Una copia de la estatua se encuentra en las catacumbas, en el lugar en el que supuestamente fue enterrada.

Himno a santa Cecilia

El himno de santa Cecilia tiene tres secciones, cada una termina con una invocación que reconoce a Cecilia como patrona de la música y le ruega que la inspiración musical sea un puente entre lo finito y lo infinito.

La primera parte del poema se relaciona con la leyenda popularizada en el siglo XVI. «Santa dama», «cadencia reverente», «salmo sutil», «virgen inocente», «cisne negro» son palabras reminiscentes de los madrigales del siglo XVI. El símbolo del cisne se refiere a que en el momento de la muerte, el alma de un poeta entra en un cisne. Y el negro —un color muy raro para un cisne— es una alusión al hábito negro de una monja (Cecilia era virgen).

La referencia a «construyó un órgano para hacer más grande su plegaria» (constructed an organ to enlarge her prayer) es un préstamo del texto del poema La fiesta de Alejandro de Dryden (enlarg’d the former narrow bounds and added length). Por cierto Auden era consciente de la implicación sexual de esta frase.

Afrodita era la diosa griega de la fertilidad. Su contraparte romana era Venus, quien flotaba sobre una concha (como en la famosa pintura de Botticelli). Ella es lo opuesto a santa Cecilia: Afrodita rubia contra cisne negro; la sensual y voluptuosa contra la inocente y pura. Venus era la madre de Eneas, o sea la madre de la raza latina. Y Cecilia fue martirizada por los romanos.

Santa Cecilia y la música

Es un poco incierto el motivo por el que Cecilia terminó siendo la patrona de la música. (Ver lo dicho más arriba, referente a un error en la traducción de las Actas). Narran las Actas de su martirio cómo fue condenada a morir asfixiada en humo, y en vez de ello, a pesar de haber pasado más de un día en semejantes condiciones, comenzó a parafrasear, cantando, el salmo LXX: Que mi corazón y mi carne permanezcan puros, oh Señor, y que no me vea defraudada en tu presencia. La práctica musical en sí misma se estaba convirtiendo en la quintaesencia de la virtud, y teniendo como meta el virtuosismo. Algunas pinturas, como las de Artemisia Gentileschi y Bernardo Strozzi, muestran la conexión entre la ejecución virtuosa, la imagen cada vez más fuerte del artista, y una cultura que en el curso del siglo XVI se vuelve cada vez más extravertida.

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