Oraciones para orar a Dios

Oraciones para Orar a Dios

¿Dificultades?

La dificultad habitual de la oración es la distracción. (…) Salir a la caza
de la distracción es caer en sus redes; basta volver a concentrarse en la
oración; la distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está
apegado. Esta toma de conciencia debe empujar al orante a ofrecerse al
Señor para ser purificado. El combate se decide cuando se elige a quién se
desea servir (cf. Mt 6, 21, 24). (Catecismo de la Iglesia Católica, 2729).
Te distraes en la oración.- Procura evitar las distracciones, pero no te
preocupes si, a pesar de todo, sigues distraído. ¿No ves cómo, en la vida
natural, hasta los niños más discretos se entretienen y divierten con lo que
les rodea, sin atender muchas veces los razonamientos de su padre? – Esto
no implica falta de amor ni de respeto: es la miseria y pequeñez propia del
hijo. Pues, mira: tú eres un niño delante de Dios.
(San Josemaría, Camino, 890).

El tiempo para orar

Cuando vayas a orar, que sea éste un firme propósito: ni más tiempo por
consolación, ni menos por aridez. (San Josemaría, Camino, 99).
La elección del tiempo y de la duración de la oración de contemplación
depende de una voluntad decidida reveladora de los secretos del corazón.
No se hace contemplación cuando se tiene tiempo, sino que se toma el
tiempo de estar con el Señor con la firme decisión de no dejarlo y volverlo
a tomar, cualesquiera que sean las pruebas y la sequedad del encuentro.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2710).

El lugar para orar

(…) La elección de un lugar favorable no es indiferente para la verdad
de la oración: para la oración personal, el lugar favorable puede ser un
“rincón de oración”, con las Sagradas Escrituras e imágenes, para estar
“en lo secreto” ante nuestro Padre (cf Mt 6, 6). (Catecismo de la Iglesia
Católica, 2691).
Orar es siempre posible (…) “Es posible, incluso en el mercado o en un
paseo solitario, hacer una frecuente y fervorosa oración. Sentados en
nuestra tienda, comprando o vendiendo o, incluso, haciendo la cocina”.

Quince minutos con Jesús Sacramentado (guía para la conversación con Jesús).

No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme; basta que me ames
mucho. Háblame sencillamente como hablarías al más íntimo de tus amigos,
como hablarías a tu madre o a tu hermano

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