Oración de santo Tomás de Aquino

Padre celestial, en esta noche me acerco a Ti con el corazón humilde para poner bajo tu cuidado a mi familia. Tu Palabra nos recuerda: “El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso” (Salmo 91,1). Por eso quiero que mi hogar entero quede refugiado en tu amor y protegido de todo mal.

Señor, te pido que envíes a tus santos ángeles para que custodien nuestra casa, como prometiste: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” (Salmo 91,11). Que cada habitación esté llena de tu luz y que el enemigo no tenga poder sobre nosotros.

Protección para los hijos y seres queridos

Señor amado, pongo en tus manos a mis hijos y a todos mis seres queridos. Cuídalos de todo peligro, enfermedad y tentación. Que sus sueños estén llenos de paz y que al despertar tengan fortaleza para seguir caminando en tu gracia. Así como muchos rezan la oración de protección a los hijos, yo también quiero pedir que nunca falte tu mano poderosa en la vida de quienes amo.

Virgen Santísima de Guadalupe, madre protectora, cúbrelos con tu manto como lo haces con quienes confían en la oración a la Virgen de Guadalupe por los hijos. Que tu ternura los guíe y que tu intercesión los libre de todo mal durante esta noche.

Confianza en la Providencia de Dios

Señor, aunque a veces me preocupo por el futuro de mi familia, tu Palabra me recuerda: “En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque Tú, Señor, me haces vivir confiado” (Salmo 4,8). Hoy quiero descansar sin temor, sabiendo que Tú tienes en tus manos nuestra vida.

San Judas Tadeo, patrono de los momentos difíciles, acompáñanos como lo haces en la oración a San Judas Tadeo para un miembro de la familia. Intercede para que esta noche nuestra casa quede rodeada de paz, unión y esperanza.

Reflexión nocturna en familia

Cada noche es una oportunidad para recordar que nuestra familia está en manos de Dios. La Sagrada Escritura nos enseña: “Yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24,15). Que esta promesa sea también la nuestra, y que al dormir lo hagamos sabiendo que la fe es el mejor escudo contra toda adversidad.

Si lo deseas, puedes acompañar esta súplica con el Padre Nuestro y el Ave María, uniéndote así a la tradición de la Iglesia que nos invita a poner nuestras noches en manos de Dios y de la Virgen María.

Palabras finales en oración

Padre eterno, gracias por la familia que me has regalado. Esta noche los encomiendo a tu amor infinito, confiando en que tus manos poderosas los sostendrán mientras dormimos. Que al despertar podamos alabarte juntos, llenos de vida, salud y alegría.

Te lo pido con fe, Señor, porque sé que quien confía en Ti nunca queda defraudado. Amén.

Por Mary