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Oración a la Virgen de Fátima para la sanación
Virgen de Fátima, Madre del Rosario y luz de esperanza para el mundo,
hoy me acerco a ti con un corazón herido por la enfermedad.
Tú que en Cova da Iria apareciste a los tres pastorcitos para recordarnos la fuerza de la oración y de la conversión,
intercede por mí ante tu Hijo Jesús para que en mi vida se obre el milagro de la sanación.
La Palabra nos asegura: “Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (cf. Mt 8,17).
Por eso me pongo en tus manos maternales.
Virgen de Fátima, salud de los enfermos,
presenta ante el trono de Dios mis dolores físicos y espirituales.
Dame paciencia en la espera, esperanza en medio de la incertidumbre y fortaleza en los momentos de debilidad.
Así como muchos enfermos elevan con confianza la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también me uno a ellos con fe sincera, pidiendo tu intercesión.
Cristo amado, que escuchas siempre las súplicas de tu Madre,
mira con ternura a quienes hoy la invocamos como Virgen de Fátima.
Derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo para que no nos falte ni la fe ni el consuelo.
Madre Santísima, ruega también por quienes fortalecen sus hogares con la
oración por la familia,
para que nunca les falte la unión ni el cuidado en tiempos de enfermedad.
Virgen de Fátima, acompaña a los médicos, enfermeras y cuidadores que atienden día y noche a los enfermos.
Dales paciencia, ternura y fortaleza en cada servicio.
Protégelos, como lo haces con quienes confían en la
oración para momentos difíciles,
y haz que cada uno de ellos sea instrumento del amor de Dios en la tierra.
Madre de misericordia, guarda bajo tu manto a los enfermos que se sienten solos y sin esperanza.
Haz que sientan tu cercanía y el amor de tu Hijo Jesús.
Protégelos de todo mal, como lo haces con quienes rezan la
oración de San Benito
para alejar las sombras y recibir la gracia divina.
Virgen de Fátima, enséñanos a aceptar con fe la voluntad de Dios,
incluso cuando no entendemos el misterio de la enfermedad.
Danos la gracia de unir nuestro dolor al sacrificio de Cristo,
como hacen los fieles que elevan la
oración para proteger a los seres queridos,
entregando cada día al cuidado del cielo.
Cómo rezar esta oración a la Virgen de Fátima
Haz esta oración con calma y recogimiento, preferiblemente frente a una imagen de la Virgen de Fátima o con un rosario en las manos.
Acompáñala con el Padre Nuestro, el
Ave María
y un misterio del rosario completo.
Si puedes, ofrece un sacrificio pequeño o una obra de caridad por los enfermos más necesitados.
La constancia en la oración es signo de fe y amor.
Virgen de Fátima, consuelo de los que sufren
Las apariciones de Fátima nos recuerdan que la oración y la penitencia son caminos de esperanza.
La Virgen nos mostró que en medio del sufrimiento siempre está la luz de Cristo que nunca se apaga.
Confiar en ella es confiar en una Madre que no abandona a sus hijos y que siempre intercede por nosotros ante el Señor.
Ella es refugio en la enfermedad y bálsamo en la angustia.
Oración final
Virgen de Fátima, Madre del Rosario y esperanza de los enfermos,
te entrego mi vida y mis dolencias.
Ruega a Cristo por mí, para que reciba la gracia de la sanación,
la serenidad en el dolor y la alegría de vivir en su amor.
Gracias, Madre querida, porque sé que escuchas mis súplicas y las llevas al corazón de tu Hijo.
Amén.



















