Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de ternura y refugio de todos tus hijos,
acudo hoy a ti con el corazón de padre y madre preocupado por la salud de mis pequeños.
Tú que acogiste a San Juan Diego como a un hijo amado,
acoge también a mis hijos bajo tu manto sagrado y protégelos de toda enfermedad y peligro.
La Palabra nos dice: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis,
porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos” (cf. Mt 19,14).
Confío en que tú, Madre, llevarás su vida y su salud a los pies de tu Hijo Jesucristo.

Virgen Morena, protege a mis hijos de todo mal físico y espiritual.
Haz que crezcan fuertes en el cuerpo y en el alma,
y que nunca falte en su vida la gracia divina.
Así como tantos fieles se refugian en la
oración de protección a los hijos,
yo también me uno a esa súplica, pidiéndote que seas guardiana de la salud y la vida de quienes más amo.

Señor Jesús, que bendecías a los niños con tus manos,
te pido que pongas tus manos sobre mis hijos y los libres de toda enfermedad.
Virgen de Guadalupe, acompáñalos en sus estudios, en sus juegos y en sus descansos.
Que tu amor los cubra día y noche, como cubres a las familias que rezan la
oración por la familia,
confiando en tu poderosa intercesión.

Madre Santísima, fortalece también a los padres que viven la angustia de ver a sus hijos enfermos.
Dales serenidad y esperanza, como das fortaleza a quienes confían en la
oracion para momentos difíciles.
Haz que cada lágrima se convierta en oración y que cada prueba sea ocasión de acercarse más a tu Hijo.

Virgen de Guadalupe, acompaña a los niños que se encuentran en hospitales,
a los que padecen enfermedades graves y a los que sufren sin poder comprender.
Haz que reciban consuelo y alivio, como lo reciben quienes rezan la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos.
Que nunca falte en sus corazones la certeza de que tú los acompañas.

Virgen Morena, enséñanos a los padres a educar a nuestros hijos en la fe,
a guiarlos con amor y a confiar en que tu intercesión nunca los abandonará.
Que sus vidas sean siempre un reflejo del amor de Dios.
Así como los fieles encuentran refugio en la oración de San Benito
para vencer las tentaciones,
que nosotros encontremos fuerza en tu cercanía para cuidar de nuestros pequeños con fe y esperanza.

Cómo rezar esta oración por la salud de los hijos

Haz esta oración de rodillas, mencionando en voz alta el nombre de tus hijos y ofreciéndolos al Señor por medio de la Virgen.
Enciende una vela blanca como signo de fe y coloca una imagen de la Virgen de Guadalupe en el lugar donde suelas rezar.
Acompaña la súplica con el Padre Nuestro, el
Ave María
y, si es posible, medita un misterio del rosario completo,
pidiendo salud y protección para tus hijos.

La Virgen de Guadalupe, Madre protectora de los niños

Desde sus apariciones, la Virgen de Guadalupe ha sido Madre cercana para quienes la invocan con fe.
Ella comprende el dolor de los padres y nunca deja sin consuelo a quienes ponen bajo su manto a sus hijos.
Su ternura maternal se convierte en refugio en los momentos de angustia y en fortaleza en los tiempos de prueba.
Por eso, cuando la salud de los hijos se ve amenazada, recurrir a su intercesión es sembrar esperanza en medio de la dificultad.

Oración final

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de los niños y protectora de las familias,
te entrego la salud y la vida de mis hijos.
Guárdalos en tu manto, líbralos de toda enfermedad y guíalos siempre hacia tu Hijo Jesucristo.
Que su infancia sea luminosa y su futuro esté lleno de bendiciones.
Gracias, Madre, porque sé que no dejarás solos a mis pequeños y que siempre velarás por ellos. Amén.

Por Mary