Listones de colores San Charbel

Cuando todo parece perdido, ahí estás tú

San Charbel, santo de los imposibles, vengo ante ti con una súplica que me desborda. El mundo me dice que no se puede, que no hay solución, que todo está perdido. Pero yo sé que tú puedes obrar donde nadie más puede. Así como clamamos a Dios en los momentos más oscuros, hoy clamo a ti, humilde siervo, para que tomes esta causa imposible y la presentes ante el Altísimo.

Una causa que no puedo cargar solo

Esta carga me ha quebrado, San Charbel. Me ha robado la paz, el sueño y la fuerza. Pero como tú enseñaste con tu vida de oración y penitencia, en el silencio nace la fe verdadera. Tú que escuchas desde el cielo cada súplica con humildad, intercede por mí. Haz que el milagro llegue, aunque parezca tarde. Que como la Divina Providencia, llegue justo a tiempo.

El milagro que el mundo no espera

Señor Dios, escucha la voz de tu siervo San Charbel. Él, que tantas veces ha sido puente de esperanza para los desesperados, hoy habla por mí. Yo no tengo méritos, pero tengo fe. No tengo fuerzas, pero tengo oración. Y así como en los viajes inciertos pedimos guía, hoy te pido rumbo en esta lucha.

Una petición escrita con lágrimas

Esta causa imposible no es solo un deseo, es una necesidad. Una urgencia del alma. Como las súplicas de los que han llorado con la Virgen, esta oración nace del llanto y la fe. No me abandones, San Charbel. No permitas que me hunda en la desesperación.

San Charbel, canal de lo divino

Te lo pido con la confianza de quien ha escuchado tus milagros. Tú que has traído luz en enfermedades, consuelo en pérdidas y solución en problemas que ya nadie quería tocar. Así como en las oraciones por prosperidad, te pido abundancia de fe, esperanza y una respuesta clara.

El tiempo de Dios, el canal de San Charbel

Si no es hoy, será mañana. Pero no me dejes sin consuelo. Dame señales, paz, fuerza para seguir esperando. Y si llega el milagro, lo gritaré al mundo como testimonio de que tú no abandonas, San Charbel. Como lo hiciste con tantos que acudieron a ti con fe.

Confío en ti aunque no vea

En medio de la tormenta, tú eres faro. En medio del dolor, tú eres bálsamo. En medio del «no se puede», tú dices «sí se puede con Dios». Y por eso, como en otras súplicas imposibles, hoy descanso en ti.

El último recurso es el más poderoso

No me queda nada más. Y por eso esta oración tiene todo. Todo mi corazón, toda mi fe, todo mi anhelo. Intercede por esta causa, San Charbel. Tú que has sido luz para tantos, sélo también para mí.

Gracias porque ya estás obrando

No espero ver para creer. Creo para ver. Y por eso, aunque todo siga igual, yo ya te doy gracias. Porque sé que te mueves en lo invisible, porque sé que actúas sin ruido, porque confío en que esta oración ha sido escuchada.

San Charbel, ruega por mí.
Ruega por los que no tienen esperanza.
Ruega por los que claman por un imposible.
Ruega por los que aún creen en los milagros.

Amén.

Por Mary