Oraciones cortas para la salud

VIRGEN MARÍA PARA LA SALUD

Virgen María, Madre de Dios y Madre Mía, acompáñame en mi cama de enfermo, que
estoy desvalido y solo. Tú eres verdadero consuelo, madre amorosa, confórtame con
tu presencia.
Guíame en el camino del conocer y aceptar la voluntad de Dios, aunque no me parezca
justa en este momento, hazme comprender el sentido de este sufrimiento, que no me
parezca inútil y vacío.
Tú que eres una Madre delicada, cuídame en el cuerpo y en el alma. Madre mía, Tú que
eres portadora de Jesús, acércame a tu divino hijo y ayúdame a reconciliarme con Él.
Tú que eres salud de los enfermos, alcánzame el don de restablecerme pronto, para
poder alabar a Dios y volver a mi casa, a mi familia y a mis ocupaciones.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOURDES (CHILE)

Virgen de Lourdes, María Santísima, Madre de Dios y Madre de todos los hombres. A
Ti han llegado las multitudes de todos los pueblos y de todo Chile.
Tú amas a cada uno de tus hijos. Elegiste a Bernardita por su humildad y sencillez. Ella
nos señala el camino que alegra al Padre. Le confiaste un mensaje, cuyo signo es la
fuente de la Gruta, y el agua nos recuerda el Bautismo. Por eso Tú nos llamas a un
cambio de vida, nos invitas a seguir a Jesús.
Vengo a Ti con todo lo que tengo, a confiarte mis preocupaciones, junto a tantos otros
que también necesitan tu ayuda. Da salud a nuestros cuerpos. Da trabajo y alegría a
nuestros hogares. ¡Tú eres la esperanza para todos los que a Ti llegan!
Madre y Virgen de Lourdes, enséñanos a querernos unos a otros. Enséñanos a querer
a tu Hijo Jesucristo, a vivir su Evangelio como Tú lo viviste, para que formemos con Él
un mundo más justo.
Así mi familia, mi barrio, mi Patria y el mundo estarán abiertos al Señor Jesús. Y se irá
formando el pueblo de Dios, su Iglesia.
Contigo, cada día caminaremos al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo.
Amén.

JESÚS ES LA SALUD PLENA

Señor, Tú eres la salud. Tú viniste a darnos vida, para ofrecernos nuevas posibilidades
y abrirnos nuevos horizontes.
Señor, Tú ensanchas nuestro corazón y das alas a nuestra libertad. Tú curas nuestras
heridas internas y nos invitas a ser dueños de nosotros mismos y servidores de los
demás.
Tú nos ayudas a vivir sanamente las experiencias dolorosas de la vida y a crecer desde
la pequeñez. Gracias, Señor, porque has compartido nuestra vida hasta el final, nos has
revelado que solo el amor sana y salva.

TODO ES GRACIA

Señor, fuente de vida yd e salud, dador de todo bien, en ti nos movemos y en ti
existimos. Gracias porque respiro con tu aliento, palpitas en mis latidos, camino con tu
fuerza, amo con el amor que has derramado en mí. Gracias porque te encuentro en el
silencio, te percibo en mi cuerpo, en la energía de vivir o en el peso de la vida, en la paz
del alma o en las heridas de mi corazón.
Señor, haz que viva cada instante de mi vida como un regalo de tu bondad y como una
oportunidad de amarte y para gastar mi existencia a favor de mis hermanos.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la
perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y Tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al
infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan
dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
Amén

ORACIÓN A SAN ALBERTO HURTADO PARA LOS ENFERMOS

Bienaventurado San Alberto Hurtado, amigo de los niños y de los pobres, de los
enfermos y desamparados.
Tú que conociste el dolor y la enfermedad, que supiste del desprecio y la persecución,
ayúdame a dar sentido a mi padecimiento y acercar mi pasión a la Pasión salvadora de
nuestro Señor Jesucristo, porque “Si sufrimos pacientemente con Él, también
reinaremos con Él”.
Dame fortaleza y esperanza para conocer el triunfo de la resurrección. Ayúdanos a
sufrir junto a todos los sufrimientos de este mundo. Y que un día el Padre Hurtado
pueda ser para nosotros el camino a la santidad.
Intercede por mí ante nuestro Padre Dios, para que me sane de mi enfermedad si es su
voluntad.
María, Virgen de la Paz y del Consuelo, Señora de los tristes y solitarios, ruega por
todos nosotros.
Amén

PALABRAS DE JESÚS A LOS ENFERMOS

Jesús sana a un leproso:
“Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús lo tocó con la mano y
dijo: Quiero, ¡queda limpio!… no se lo digas a nadie, solamente ve y preséntate al
sacerdote, y lleva la ofrenda que mandó Moisés” (Mt 8:3-4)

Jesús sana a la hija de Jairo
“Jairo, al ver a Jesús se echó a sus pies y le rogó mucho, diciéndole: -Mi hija se está
muriendo; ven a poner tus manos sobre ella, para que sane y viva-… Jesús entró donde
estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: – Talita, cum (que significa: Muchacha, a ti
te digo, levántate)-” (Mc 5)

La mujer que tocó la capa de Jesús
“Entre la multitud había una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con
derrames de sangre… Cuando oyó hablar de Jesús, esta mujer se le acercó por detrás,
entre la gente, y le tocó la capa… Al momento, el derrame de sangre se detuvo… Jesús
le dijo: -Hija, por tu fe has sido sanada-” (Mc 5)

Jesús sana al criado de un capitán romano
“Al entrar Jesús en Capernaum, un capitán romano se le acercó para hacerle un ruego.
Le dijo: -Señor, mi criado está en casa enfermo, paralizado y sufriendo terribles
dolores-. Jesús le respondió: -Iré a sanarlo-. El capitán contestó: -Señor, yo no merezco
que entres en mi casa; solamente da la orden y mi criado quedará sano-… Jesús se
quedó admirado al oír esto y dijo: -les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel
con tanta fe como este hombre…-. (Mt 8)

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