Virgen de Guadalupe

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de ternura y salud de los enfermos,
acudo a ti con fe profunda para pedirte por quienes padecen enfermedades del corazón.
El cuerpo se debilita y la vida se vuelve frágil,
pero en tu manto encontramos refugio seguro.
La Palabra de Dios nos dice: “Hijo mío, presta atención a mis palabras,
porque son vida para quienes las hallan y salud para todo su cuerpo” (cf. Prov 4,20-22).
Hoy me aferro a esa promesa confiando en tu poderosa intercesión.

Virgen Morena, quédate al lado de quienes tienen el corazón enfermo.
Acompáñalos en cada tratamiento, en cada diagnóstico, en cada momento de dolor.
Así como muchos enfermos confían en la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también elevo esta súplica con fe, pidiéndote que seas consuelo en medio de la fragilidad.

Señor Jesús, Tú que diste nueva vida a los enfermos y levantaste a los caídos,
mira con bondad a quienes padecen problemas cardíacos.
Dales serenidad, paz y fortaleza para resistir en la enfermedad.
Virgen de Guadalupe, acompaña también a sus familias,
como acompañas a los que elevan la oración por la familia,
para que nunca pierdan la esperanza en el poder de Dios.

Virgen Santísima, muchas veces el corazón se enferma también de tristeza,
de ansiedad y de angustia.
Sana no solo lo físico, sino también lo interior,
como haces con quienes buscan fortaleza en la
oracion para momentos difíciles.
Danos la gracia de confiar plenamente en el Señor, incluso en medio de las pruebas más duras.

Madre querida, escucha también a quienes esperan cirugías, a quienes viven conectados a aparatos médicos
y a quienes temen por su salud.
Dales paz y valentía, como la que regalas a quienes se acogen con fe a la
oracion de San Benito para vencer el mal.
Que cada latido sea un recordatorio de que la vida es don precioso de Dios.

Virgen de Guadalupe, ruega para que cada enfermo de corazón pueda proclamar con el salmista:
“Bendice, alma mía, al Señor, Él sana todas tus dolencias” (cf. Sal 103,3).
Como muchos hacen al elevar la oración para proteger a los seres queridos,
yo también me confío a tu cuidado maternal, sabiendo que bajo tu manto no hay temor ni soledad.

Cómo rezar esta oración por enfermedades del corazón

Reza esta oración con calma, colocando la mano sobre tu pecho o sobre el de tu ser querido enfermo.
Hazlo frente a una imagen de la Virgen de Guadalupe y acompáñala con el
Padre Nuestro, el
Ave María
y un misterio del rosario completo.
Puedes encender una vela roja como signo de vida y pedir al Señor que cada latido sea sostenido por su amor.

La Virgen de Guadalupe, Madre de los corazones

La Virgen de Guadalupe ha sido siempre Madre cercana de quienes sufren.
Ella comprende el dolor del cuerpo y también el del alma.
Su intercesión ha traído paz a millones de enfermos que la han invocado en hospitales,
en hogares y en momentos de angustia.
Confiar en ella es abrir la puerta al consuelo de Dios,
pues su amor maternal nunca abandona a los que claman su nombre con fe.

Oración final

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre y protectora de los enfermos,
te confío hoy a quienes sufren enfermedades del corazón.
Que tu ternura los acompañe en cada tratamiento,
que tu manto los cubra en cada noche de dolor
y que tu intercesión los lleve a la sanación que tanto necesitan.
Gracias, Madre, porque sé que escuchas nuestras súplicas y siempre nos llevas a Jesús.
Amén.

Por Mary