Virgen del Carmen, Madre y Reina del Monte Carmelo,
hoy acudo a ti con fe y esperanza, pidiéndote por todos los enfermos graves.
Tú que llevas en tus brazos el Escapulario santo,
símbolo de protección y salvación,
cubre con tu manto a quienes sufren en cuerpo y alma.
La Escritura nos recuerda: “Clama a mí y yo te responderé” (cf. Jr 33,3),
y confiado en esa promesa me pongo bajo tu amparo maternal.

Virgen del Carmen, esperanza de los moribundos y consuelo de los que sufren,
intercede ante tu Hijo Jesús por los que se encuentran hospitalizados,
por los que esperan una cirugía y por aquellos a quienes la ciencia médica ya no da respuestas.
Así como muchos enfermos elevan con fe la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también me uno a ellos con el corazón abierto a tu ternura.

Cristo amado, que entregaste a tu Madre en la cruz para que fuera también Madre nuestra (cf. Jn 19,27),
mira con bondad a quienes hoy invocan a la Virgen del Carmen en medio del dolor.
Dales serenidad en la enfermedad, paciencia en la espera y fe en tu amor infinito.
Virgen María, quédate cerca de las familias que se sostienen con la
oración por la familia,
para que nunca falte la unidad y el consuelo en sus hogares.

Virgen del Carmen, refugio en los momentos de angustia,
te ruego por quienes han perdido la esperanza en la recuperación.
Tómalos de la mano y muéstrales que tu Hijo es el médico divino.
Como quienes buscan apoyo en la
oración para momentos difíciles,
yo también me sostengo en tu intercesión para no dejarme vencer por la tristeza.

Madre del Carmelo, ruega también por los médicos, enfermeras y cuidadores de los enfermos graves.
Que sus manos sean instrumentos de ternura y de servicio.
Protégelos de todo cansancio y desánimo,
como lo haces con los que confían en la
oración de San Benito
para apartar el mal y recibir la fortaleza de Dios.

Virgen del Carmen, acompaña a las familias que sufren junto a un ser querido enfermo.
Dales fuerza para seguir adelante, esperanza en medio del dolor y paz en la oración.
Como quienes se confían al cielo con la
oración para proteger a los seres queridos,
yo también pongo en tus manos la salud y la vida de mi familia.

Cómo rezar esta oración a la Virgen del Carmen

Haz esta oración con calma, especialmente frente a una imagen de la Virgen del Carmen o con un escapulario en las manos.
Acompáñala con el Padre Nuestro, el
Ave María
y un misterio del rosario completo.
Puedes también encender una vela blanca como signo de fe y esperanza en la intercesión maternal de María.

La Virgen del Carmen, Madre de los que sufren

La devoción a la Virgen del Carmen nos recuerda que nunca estamos solos en la enfermedad.
Ella, Madre del cielo, se acerca especialmente a los enfermos graves y a quienes están al borde de la muerte,
llevando esperanza, paz y confianza en la vida eterna.
Invocarla con fe es recibir la certeza de que su intercesión abre las puertas de la misericordia de Dios.

Oración final

Virgen del Carmen, Madre protectora y refugio de los enfermos,
te entrego la vida de los que sufren enfermedades graves.
Ruega a Cristo por ellos para que reciban la gracia de la sanación,
la fortaleza en el dolor y la paz en su corazón.
Gracias, Madre querida, porque sé que escuchas nuestras súplicas y las llevas al corazón de tu Hijo.
Amén.

Por Mary