Hacer una oración de la mañana temprano ayuda a caminar durante todo el día con Jesús nuestro Señor. Al despertar, cuando el sol apenas asoma y el silencio aún cubre la casa, elevar una plegaria desde el alma es abrirle el día a Dios. Es invitarlo a caminar con nosotros, a dirigir nuestros pasos, pensamientos y decisiones. Esta oración de la mañana ha sido rezada por generaciones enteras como un acto de entrega, de consuelo y de propósito.
Bendito Padre Omnipotente, gracias por este nuevo amanecer.
Gracias porque mi respiración es prueba de tu amor constante,
y porque al abrir mis ojos sé que tú me acompañas desde el primer segundo.
Hoy no quiero iniciar el día sin dedicarte estos minutos.
No quiero comenzar mi jornada sin darte gracias,
por el sueño que me restauró, por el sol que ilumina mis días,
por el techo que me cobija y por el pan que has prometido.
Te agradezco por la familia en que me has puesto,
por mis amigos que me guían por el bien
y todo aquello que lleva por el camino hacia ti, que representan algo positivo en mi vida.
Padre Eterno, en esta oración de la mañana, te entrego mi mente:
que mis pensamientos sean limpios, sabios, justos.
Te entrego mis ojos: que miren con compasión.
Mis oídos: que sepan escuchar sin prejuicio.
Mis labios: que digan palabras que edifiquen.
Y mi corazón: que ame con tu ternura.
Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor,
cada uno de mis pasos, para que sea ejemplo de tu buen corazón
a todos los que en sendero encuentre.
Glorifica con tu Santo Espíritu, Señor,
mi lengua, mis labios y mi voz,
para que ellos sean defensores de tu palabra y transmisores de la misma.
Funde en mis manos tu santa sangre, Señor,
que estén repletas de tu divina obediencia, para que mi empleo sea bendecido,
mi trabajo dignificado, y mis acciones transformadas en actos de misericordia.
Que sea tu dicha la que toque mi corazón, y sea cadena universal el saber que soy tu fiel servidor,
y de dicha manera ser un instrumento de tu divina paz.
Padre Bueno, al comenzar este día,
llena mi interior con esperanza,
dame un propósito firme, y si es tu voluntad,
haz que sea yo luz para quienes viven en sombras.
Conecta cada uno de mis esfuerzos con tu reino.
Que mis decisiones estén guiadas por tu Palabra,
que mis silencios también sean oración,
y que mis pasos construyan paz, siembra de tu Evangelio.
Rezos que puedes unir a esta oración de la mañana
- Padre Nuestro
- Ave María
- Oración de la noche para descansar con fe
- Oración a San Francisco de Asís para pedir un milagro
Pongo en tus manos todo lo que hoy soy y lo que seré,
para que me moldees a tu imagen y preferencia,
de tal manera de ser semejante a ti, por el bien de tu pueblo,
y para que tu nombre sea glorificado en cada lugar que atraviese.
Que ningún juicio salga de mi boca, y si cae, que sea corregido por tu Espíritu.
Que ningún rencor habite en mi pecho, y si entra, que sea quemado por tu fuego.
Que ninguna duda me aparte de ti, y si la hay, que tu verdad la ilumine.
Hoy me revisto de tu paz.
Hoy camino en tu nombre.
Hoy actúo como hijo tuyo.
Hoy amo como tú me enseñaste.
Y si caigo, Señor, recuérdame que no estás lejos.
Que tus brazos siguen abiertos.
Que la oración de la mañana no fue en vano,
porque tú nunca olvidas a los que te buscan con sinceridad.
Hoy oro también por los que se han alejado de ti.
Por los que despertaron con dolor.
Por quienes no pudieron dormir.
Por los que no tienen hogar, ni pan, ni consuelo.
Y te pido, Señor, que seas tú el sol en sus sombras.
En esta oración de la mañana, declaro que tú eres mi Dios,
que no hay otro nombre más dulce que el tuyo,
que sin ti el día se vuelve gris,
pero contigo, incluso la tormenta se convierte en lección.
Te lo pido en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

