Amado San Benito, padre de los monjes y defensor contra toda obra del maligno, comienzo esta novena con el corazón abierto a la gracia de Dios.
Tú que viviste en humildad, oración y trabajo, enséñame a confiar en el Señor y a rechazar con firmeza toda envidia, toda maldad y toda tentación.
La Palabra nos dice: “Sométanse a Dios, resistan al diablo, y él huirá de ustedes” (cf. Stgo 4,7).
Con esta promesa en el alma me pongo bajo tu protección.
Al iniciar cada día de esta novena, recomiendo encender una vela bendecida, trazar la señal de la cruz y comenzar con el
Padre Nuestro, el
Ave María y el
Credo.
De esta manera unimos nuestra súplica a toda la Iglesia, buscando el amparo de Cristo y de la Virgen María.
Table of Contents
Día 1: Confianza en Dios frente a la envidia
San Benito, tus enseñanzas fueron una escuela de obediencia y humildad.
Hoy vengo a ti pidiendo que me ayudes a no temer la envidia de quienes me rodean.
Jesús nos dice: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (cf. Mt 10,28).
Protégeme de las miradas y palabras cargadas de resentimiento, y haz que mi fe sea más fuerte que cualquier deseo de daño.
Como quienes rezan la oración de protección a los hijos,
también yo me pongo en manos del Altísimo, seguro de que su providencia me defiende. Amén.
Día 2: Fortaleza frente a la maldad
San Benito, tú enfrentaste ataques del enemigo con la señal de la cruz y la oración constante.
Hoy te pido que me des fortaleza para no sucumbir ante quienes me desean mal.
El salmista proclama: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?” (cf. Sal 27,1).
Que mi corazón no se llene de miedo, sino de confianza en el Señor.
Te pido que me ayudes, como ayudas a quienes confían en la
oración para momentos difíciles,
a mantenerme firme aun en las pruebas más duras. Amén.
Día 3: Liberación de pensamientos negativos
San Benito, tus palabras y tu vida enseñaron a dominar la mente para que reine la paz de Cristo.
Hoy te pido que me liberes de todo pensamiento negativo que me roba la calma.
El Apóstol nos enseña: “Renueven su espíritu y revístanse del hombre nuevo” (cf. Ef 4,23-24).
Que mi mente se llene de la luz de Dios y no de las sombras de la envidia ajena.
Así como otros encuentran consuelo en la oración a la Divina Misericordia,
también yo me refugio en tu intercesión poderosa para que mi corazón reciba paz. Amén.
Día 4: Protección del hogar
San Benito, protector de hogares y familias, coloca tu cruz bendita en mi casa y líbrame de toda envidia que quiera entrar en ella.
Que cada rincón sea iluminado por la presencia de Dios. “El Señor guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre” (cf. Sal 121,8).
Aleja toda discordia, rencor y maldad, y llénanos de unidad y amor.
Quiero unirme espiritualmente a quienes rezan la oración por la familia,
porque sé que donde hay unión, el enemigo no tiene cabida. Amén.
Día 5: San Benito, defensor en el trabajo
Amado San Benito, patrón de la labor y del esfuerzo digno, ayúdame a mantener mi trabajo limpio de envidias y de intrigas.
Que mi desempeño sea honesto y lleno de bendición. “El que no trabaja, que no coma” (cf. 2 Tes 3,10).
Te pido que abras puertas de prosperidad y cierres las de injusticia.
Intercede por mí como lo haces por quienes confían en la
oración a San Judas Tadeo para proteger el trabajo,
para que mi esfuerzo sea siempre protegido por la gracia de Dios. Amén.
Día 6: San Benito, escudo en las tentaciones
Tú, que venciste tantas tentaciones con la oración y el ayuno, enséñame a resistir los engaños del maligno.
San Benito, quiero que tu cruz bendita sea siempre mi defensa.
“Dios es fiel y no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas” (cf. 1 Cor 10,13).
Que cada tentación se convierta en oportunidad de crecer en la fe.
Acompáñame como acompañas a quienes confían en la
oración de San Benito,
que es refugio seguro contra todo mal. Amén.
Día 7: San Benito, intercesor contra la envidia
Hoy, San Benito, te pido especialmente que rompas toda cadena de envidia que pueda estar afectando mi vida, mis proyectos o mi familia.
Jesús dijo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (cf. Mt 5,9).
Hazme instrumento de paz y no permitas que el rencor ni el odio me alcancen.
Recuerdo con fe a quienes elevan la oración a San Benito para romper envidias en el trabajo,
y me uno espiritualmente a ellos para pedir tu amparo. Amén.
Día 8: San Benito, maestro de humildad
Tu vida, San Benito, fue un canto a la humildad.
Hoy te pido que me enseñes a vivir con un corazón sencillo, sin dejarme arrastrar por la soberbia ni por el orgullo.
“Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes” (cf. Stgo 4,6).
Hazme fuerte en la humildad y libre del deseo de venganza.
Quiero unirme a la fe de quienes oran la oración para momentos difíciles,
porque en medio de la humildad el Señor se glorifica. Amén.
Día 9: San Benito, intercesor contra el mal
San Benito, llego al final de esta novena agradecido por tu intercesión.
Tú eres un escudo frente al maligno, un intercesor poderoso contra toda envidia y todo mal espiritual.
Hoy pongo definitivamente mi vida bajo tu protección.
“Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” (cf. Rom 8,31).
Confío en que el Señor me dará victoria sobre toda adversidad.
Me uno espiritualmente a quienes rezan con fe la oración para proteger a los seres queridos,
porque todos necesitamos el refugio de Dios. San Benito, no me dejes solo y acompáñame siempre. Amén.
Oración final de cada día
Señor Jesucristo, que concediste a San Benito el poder de rechazar al enemigo y vencer el mal con la cruz,
te pido que, por su intercesión, me libres de toda envidia, de todo daño y de toda tentación.
Concédeme paz en mi corazón, fortaleza en mis pruebas y confianza en tu amor.
Que mi vida sea siempre un testimonio de tu gracia.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.















