Virgen Santísima de Guadalupe, Madre compasiva que nunca abandona a tus hijos,
hoy te elevo mi súplica mientras atravieso este tratamiento de quimioterapia.
Mi cuerpo se siente cansado, los efectos me debilitan y muchas veces me falta la esperanza,
pero yo me aferro a tu manto lleno de ternura.
La Palabra de Dios me recuerda: “Todo lo puedo en aquel que me fortalece” (cf. Flp 4,13).
Con esa certeza confío en que tu intercesión me dará la fuerza que necesito.
Virgen Morena, quédate conmigo en cada sesión de quimioterapia.
Que tu presencia me dé paz y valor cuando el cuerpo se agote.
Así como tantos enfermos encuentran alivio en la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también me acerco a ti para pedirte fortaleza en medio de esta prueba.
Señor Jesús, médico divino, bendice este tratamiento.
Haz que los medicamentos sean eficaces y que mi cuerpo los reciba con serenidad.
Virgen de Guadalupe, acompáñame como acompañas a quienes rezan la
oración para momentos difíciles,
y no dejes que el cansancio apague mi fe.
Madre Santísima, cuando los efectos sean duros y me falten las fuerzas,
pon en mi corazón la paciencia y la confianza necesarias para seguir adelante.
Haz que mi familia también reciba tu consuelo,
como lo hacen los que confían en la oración por la familia.
Que juntos vivamos este proceso como una oportunidad de unirnos más a Dios.
Virgen de Guadalupe, en los momentos en que las lágrimas quieran vencerme,
recuérdame que tú estás a mi lado.
Que nunca me falte tu ternura maternal ni tu palabra de consuelo.
Así como los fieles buscan refugio en la oracion de San Benito,
yo me pongo bajo tu cuidado para que ninguna desesperanza me robe la paz.
Madre querida, transforma mi sufrimiento en una ofrenda de amor.
Que cada sesión de quimioterapia sea una oración silenciosa ofrecida al Señor.
Que cada lágrima se convierta en semilla de fe y que cada dolor me acerque más a Jesús.
Como quienes rezan la oración para proteger a los seres queridos,
yo pongo mi vida en tus manos sabiendo que nunca me abandonarás.
Table of Contents
Cómo rezar esta oración durante la quimioterapia
Haz esta oración en silencio mientras esperas tu turno o durante la aplicación del tratamiento.
Puedes llevar contigo una imagen o una medalla de la Virgen de Guadalupe como signo de confianza.
Reza también el Padre Nuestro, el
Ave María
y, si puedes, ofrece un misterio del rosario completo.
Que cada palabra sea fuerza para tu cuerpo y paz para tu alma.
La Virgen de Guadalupe, fuerza en la enfermedad
La Virgen de Guadalupe ha acompañado a millones de enfermos que enfrentan tratamientos difíciles.
Ella da serenidad en medio del cansancio, paz en medio de la angustia y fortaleza en medio de la debilidad.
Confiar en ella durante la quimioterapia es caminar con la certeza de que su amor maternal nos sostiene en cada instante,
recordándonos que nunca estamos solos.
Oración final
Virgen Santísima de Guadalupe, en medio de este tratamiento de quimioterapia,
te pido fuerza, paciencia y esperanza.
No me dejes caer en la desesperación ni en el miedo.
Quédate conmigo en cada sesión, toma mi dolor y transfórmalo en fe.
Que tu Hijo Jesús me conceda la gracia de seguir adelante con valor.
Amén.
















