Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de ternura y refugio de los enfermos,
hoy vengo a ti con humildad y esperanza antes de iniciar este tratamiento de quimioterapia.
El miedo y la incertidumbre tocan mi corazón,
pero confío en que bajo tu manto encontraré fuerza y serenidad.
La Palabra del Señor me sostiene: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque Tú vas conmigo” (cf. Sal 23,4).
Con esa certeza quiero comenzar este proceso de sanación.
Virgen Morena, quédate a mi lado mientras recibo esta quimioterapia.
Haz que los medicamentos sean instrumentos de la gracia de Dios
y que cada dosis me acerque a la salud que tanto necesito.
Así como tantos enfermos confían en la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo me entrego a tu intercesión maternal con toda mi fe.
Señor Jesús, médico divino, bendice a los doctores y enfermeras que me acompañan en este tratamiento.
Dales paciencia, sabiduría y amor para cuidar de mí.
Virgen de Guadalupe, sostén mi ánimo en los días de cansancio,
como sostienes a quienes rezan la
oración para momentos difíciles,
y no dejes que pierda la esperanza en medio de esta prueba.
Madre Santísima, protege también a mi familia que sufre conmigo este camino.
Dales serenidad y confianza en Dios,
como la que reciben quienes elevan la
oración por la familia.
Que cada uno de ellos sea fortaleza para mí,
y que juntos aprendamos a confiar en el poder del Señor.
Virgen de Guadalupe, líbrame de los efectos más duros de este tratamiento.
Dame paciencia en la caída del cabello, en el cansancio y en las noches de desvelo.
Que en cada momento de dolor recuerde que no estoy solo.
Así como los fieles encuentran refugio en la
oración de San Benito,
yo me refugio en tu ternura para superar cada dificultad.
Madre querida, enséñame a transformar este tiempo de prueba en un camino de fe.
Que cada sesión de quimioterapia sea ofrecida como una oración silenciosa,
como una entrega de amor al Señor.
Que mi vida se renueve, como nos recuerda la Escritura:
“Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas” (cf. Is 40,31).
Como quienes confían en la
oración para proteger a los seres queridos,
yo pongo mi salud y mi esperanza en tus manos.
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Cómo rezar esta oración antes de la quimioterapia
Haz esta oración en silencio antes de entrar a la sala de tratamiento.
Lleva contigo una medalla o una imagen de la Virgen de Guadalupe y confía en su intercesión.
Acompaña tu súplica con el Padre Nuestro, el
Ave María
y, si lo deseas, un misterio del rosario completo.
Cada palabra será una semilla de fe que fortalecerá tu corazón.
La Virgen de Guadalupe, esperanza en el tratamiento
A lo largo de los siglos, millones de enfermos han encontrado en la Virgen de Guadalupe fortaleza en sus tratamientos y consuelo en sus dolores.
Ella permanece junto a la cama del enfermo, en las salas de hospital y en los corazones que sufren.
Confiar en ella antes de la quimioterapia es abrirse a la esperanza de un futuro lleno de vida,
pues su amor maternal nunca abandona.
Oración final
Virgen Santísima de Guadalupe, te entrego mi vida y mi salud antes de comenzar esta quimioterapia.
Quédate conmigo en cada sesión, dame serenidad en el dolor y fortaleza en el cansancio.
Que tu Hijo Jesús me conceda la sanación que tanto necesito.
Gracias, Madre, porque sé que nunca me dejas solo.
Amén.

