Virgen de Guadalupe,
Madre buena,
hoy vengo ante ti con el alma en silencio
y los ojos bajos,
porque sé que he fallado,
y mi corazón necesita reconciliarse con Dios.
Tú que eres refugio de los pecadores,
tú que intercedes por nosotros con amor de Madre,
ayúdame a pedir perdón a Aquel que todo lo ve
y todo lo perdona cuando el arrepentimiento es sincero.
He cometido errores,
he tomado caminos que no eran los correctos,
he actuado desde la soberbia, desde el miedo,
desde el dolor…
y muchas veces, he cerrado los oídos a la voz de Dios.
Pero hoy, con humildad, reconozco mis fallas.
No quiero esconderlas,
quiero sanarlas.
Virgen morenita,
acompáñame mientras le hablo al Padre,
mientras le pido que me mire con misericordia
y no con juicio.
Ayúdame a creer que su amor es más grande que mi pecado,
que su perdón no tiene límites
cuando uno vuelve con el corazón roto,
pero sincero.
Señor,
perdóname por haberte ignorado,
por haber dudado de tu presencia,
por no haber sido agradecido,

por herir a otros y herirme a mí mismo.
Perdóname por mis omisiones,
por los silencios que lastimaron,
por los pensamientos que no nacieron del amor.
Aquí estoy, sin excusas,
sólo con el deseo profundo de empezar de nuevo.
Virgen de Guadalupe,
pon tus manos sobre mi alma,
y ayúdame a aceptar el perdón de Dios.
A veces me cuesta perdonarme,
pero sé que con tu ternura,
puedo volver a levantarme.
Hazme fuerte para no volver atrás,
para caminar con rectitud,
y para ser reflejo del amor y del perdón
que yo mismo he recibido.
Gracias, Madre del cielo,
por no alejarte de mí aun en mis caídas,
por estar ahí, en silencio,
esperando que vuelva al corazón de Dios.
Hoy decido regresar.
Y sé que, con tu ayuda,
voy a encontrar paz.
Amén.

Por Mary