Oración a San Benito: “Si ojos tienen que no me vean”

Glorioso San Benito, Padre y protector de los que confiamos en tu poderosa intercesión, hoy me acerco a ti con humildad y con fe, para pedir tu ayuda en los momentos en que me siento amenazado, perseguido o en peligro. Tú que venciste las tentaciones del enemigo con la cruz y la oración, protégeme con el poder que Dios te ha concedido y líbrame de todo mal visible e invisible.

San Benito bendito, tú que enseñaste a tus discípulos a vivir en la paz, en la oración y en la obediencia al Señor, cúbreme hoy con tu cruz sagrada. Haz que ningún enemigo pueda verme para hacerme daño, que ninguna maldad logre alcanzarme y que, donde haya intención de perjudicarme, tu protección me rodee como escudo invencible.

“Si ojos tienen, que no me vean; si manos tienen, que no me toquen; si pies tienen, que no me alcancen; y si lengua tienen, que no me maldigan.” Bajo esta súplica poderosa que la tradición ha transmitido en tu nombre, me confío a tu intercesión, San Benito, y me abandono en la misericordia de Dios.

Oración de protección

San Benito glorioso, tú que llevaste la cruz como estandarte contra las asechanzas del maligno, protégeme de toda envidia, de toda injusticia y de todo espíritu de maldad que quiera hacerme caer. Haz que tu cruz sagrada me acompañe siempre y que la señal de la cruz en mi frente sea escudo contra los enemigos.

Que tu intercesión me libre de accidentes, traiciones, persecuciones y de toda palabra de maldición. Que tus oraciones me alcancen la gracia de vivir en paz, confiado en la protección del cielo.

Reflexión bíblica de confianza

San Benito, recuerdo las palabras de la Escritura que dicen: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿quién me hará temblar?” (Sal 27,1). Haz que estas palabras sean mi refugio y mi seguridad cada vez que sienta miedo.

También dice la Palabra: “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rm 8,31). Que esta promesa me llene de paz, recordándome que, con la ayuda de Dios y con tu intercesión, nada podrá destruirme.

Oración contra la envidia y el mal de ojo

San Benito poderoso, tú que venciste al demonio con la señal de la cruz, aparta de mí todo mal de ojo, toda envidia y toda obra de hechicería que quiera dañarme. Rompe con tu cruz sagrada todo lazo de maldad y haz que solo me rodeen personas de buena voluntad.

Que mi corazón esté limpio de rencor y que nunca desee el mal a nadie, pero que tampoco permita que la maldad entre en mi vida. Con tu intercesión, San Benito, quiero vivir bajo la gracia de Dios, protegido y en paz.

Oración por la familia

San Benito, pongo también a mi familia bajo tu poderosa intercesión. Protégelos de los peligros de la noche y del día, de las traiciones, de los accidentes y de todo mal que pueda afectarlos. Que tu cruz los guarde, que tu oración los acompañe y que nunca falte la bendición de Dios en nuestro hogar.

Con fe me uno a la oración para proteger a los seres queridos, pidiéndote que seas defensor y guardián de todos los míos.

Jaculatorias a San Benito

“Cruz sagrada de San Benito, sé mi luz y mi protección.”
“San Benito, aparta de mí el mal y a los enemigos.”
“Por tu intercesión, San Benito, si ojos tienen que no me vean.”
“San Benito bendito, ruégale al Señor por mí.”
“Glorioso San Benito, cúbreme con tu cruz sagrada.”

Oración de agradecimiento

San Benito, aunque aún no vea los frutos de tu intercesión, quiero agradecerte. Gracias porque sé que ruegas por mí, gracias porque me defiendes con tu cruz, gracias porque me llevas siempre hacia Cristo.

Que nunca me falte la gratitud hacia tu protección y que mi vida sea testimonio del poder de la oración y de la fe en Dios.

Cómo rezar esta oración

1) Buscar un lugar en silencio y, si es posible, tener una cruz de San Benito en las manos.
2) Hacer la señal de la Cruz con devoción.
3) Rezar el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo.
4) Orar con fe esta súplica, confiando en la protección de Dios y la intercesión de San Benito.
5) Terminar con una jaculatoria: “San Benito, ruega por mí y protégeme con tu cruz.”

Oración final

San Benito glorioso, hoy me pongo bajo tu amparo. Que tus oraciones me alcancen la paz, que tu cruz me defienda y que tu ejemplo de vida me inspire. “Si ojos tienen que no me vean, si manos tienen que no me toquen, si pies tienen que no me alcancen y si lengua tienen que no me maldigan.”

Con esta súplica en los labios y con fe en el corazón, me entrego al Señor confiando en tu poderosa intercesión. San Benito, defensor de la fe y protector contra el mal, ruega por mí hoy y siempre. Amén.

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