Oración a San Blas para la sanación de la garganta y enfermedades respiratorias

San Blas, obispo y mártir glorioso, protector de la garganta y de quienes padecen enfermedades respiratorias,
hoy acudo a ti con fe y esperanza.
Tú que con la gracia de Dios salvaste a un niño que se ahogaba con una espina en la garganta,
intercede también por mí en esta necesidad de salud.
Creo en la promesa del Señor: “Yo soy el Señor, tu médico” (cf. Ex 15,26),
y por eso confío en que tu poderosa intercesión puede traer alivio a mis dolores.

San Blas, amigo de los que sufren, escucha mi súplica y presenta mi petición ante Cristo.
Sana mi garganta, mis pulmones y todo mi sistema respiratorio.
Concédeme alivio en mis dificultades al hablar, al respirar y al cantar tus alabanzas.
Así como los enfermos elevan con fe la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también me refugio en la misericordia de Dios por tu intercesión.

Cristo amado, que abriste los oídos de los sordos y la boca de los mudos (cf. Mc 7,37),
mira con compasión mis limitaciones y devuélveme la salud de la garganta.
Virgen María, Madre del consuelo, acompáñame en esta súplica como lo haces con las familias que rezan la
oración por la familia,
para que nunca falte en mi hogar la confianza en tu Hijo.

San Blas, patrón de la garganta, aparta de mí todo peligro, toda enfermedad grave y toda complicación respiratoria.
Haz que mi voz vuelva a proclamar con alegría: “Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mi boca” (cf. Sal 34,2).
Así como muchos se sostienen en la oración para momentos difíciles,
yo me sostengo en tu poderosa intercesión para no perder la esperanza.

Santo mártir, ruega también por los niños y ancianos que padecen enfermedades de la garganta y de los pulmones.
Protégelos de infecciones, de complicaciones y de angustias.
Así como los fieles recurren a la oración de San Benito
para alejar los males del cuerpo y del alma,
yo me pongo bajo tu amparo confiando en tu cercanía con Dios.

San Blas, acompaña también a los médicos que atienden a los enfermos respiratorios.
Dales sabiduría, ternura y paciencia para cuidar de sus pacientes.
Que sus manos sean instrumentos de sanación.
Como quienes rezan la oración para proteger a los seres queridos,
yo te confío mi salud y la de todos los que sufren estas dolencias.

Cómo rezar esta oración a San Blas

Esta oración puede hacerse especialmente cuando se padecen enfermedades de la garganta, resfriados, gripe o problemas respiratorios.
Se recomienda rezarla con fe, encendiendo una vela blanca y, si es posible, tener a mano una imagen o medalla de San Blas.
Acompáñala con el Padre Nuestro, el
Ave María
y un misterio del rosario completo.
Hazlo con serenidad, confiando en la intercesión del santo.

San Blas, protector de la garganta

San Blas fue obispo y mártir que dedicó su vida al servicio de los enfermos.
Es recordado como protector de la garganta y de las vías respiratorias,
y su intercesión ha sido invocada por siglos en todo el mundo cristiano.
Confiar en él es abrirse a la gracia de Dios,
que actúa en quienes elevan su oración con fe sincera y confiada.

Oración final

San Blas, glorioso mártir y protector de la garganta,
te entrego mi salud y mis dolencias.
Intercede por mí para que Cristo me conceda la gracia de la sanación,
la serenidad en el dolor y la esperanza en medio de la prueba.
Gracias, santo bondadoso, porque sé que escuchas mis súplicas y las presentas ante el Señor.
Amén.

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