Glorioso San Judas Tadeo, apóstol fiel y siervo de Jesucristo,
hoy acudo a ti para pedir tu poderosa intercesión frente a las envidias y las malas energías que me rodean.
Tú que estuviste cerca del Señor y aprendiste de Él a vencer el mal con el bien,
protégeme de toda palabra hiriente, de todo pensamiento negativo y de toda obra que busque hacerme daño.
La Escritura nos enseña: “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien” (cf. Rom 12,21).
Quiero vivir bajo esta promesa, confiando en tu ayuda y amparo.
San Judas Tadeo, defensor de los desesperados, sé mi escudo frente a las envidias que surgen en mi entorno.
Toca los corazones de quienes sienten rencor hacia mí y conviértelo en paz.
Protégeme también de las malas energías que perturban mi espíritu y que me roban la serenidad.
Así como muchos se refugian en la oración de San Benito contra las acechanzas del mal,
también yo confío en que tu intercesión será luz en mis tinieblas.
Señor Jesús, Tú que eres mi roca y mi fortaleza,
no permitas que la envidia de otros frene los planes que tienes para mí.
Que todo intento de daño quede sin efecto bajo tu cruz gloriosa.
San Judas, enséñame a orar con fe como quienes elevan la
oración para momentos difíciles,
confiando en que siempre hay esperanza cuando se busca al Señor con corazón sincero.
San Judas Tadeo, protector de los hogares, te pido que apartes de mi casa toda energía negativa,
todo rencor, toda palabra de maldición.
Cubre cada puerta y ventana con tu bendición,
para que el mal no tenga poder sobre mi familia.
Así como hay quienes rezan la oración por la familia,
yo me uno a esa súplica para pedir protección y unidad en mi hogar.
Amado San Judas, defiéndeme también en mi trabajo, donde tantas veces la envidia intenta destruir lo que con esfuerzo he levantado.
Dame sabiduría para actuar con prudencia y valentía para no temer las intrigas.
Haz que mi labor prospere bajo la mirada de Dios,
como prosperan quienes oran con fe la
oración a San Judas Tadeo para proteger el trabajo.
Que mi desempeño sea siempre limpio, honesto y bendecido.
San Judas, ayúdame a mantener el corazón en paz.
No quiero responder con odio al odio ni con envidia a la envidia.
Enséñame a perdonar, a bendecir a quienes me ofenden y a vivir confiado en el amor de Dios.
Así como muchos confían en la oración para proteger a los seres queridos,
yo hoy te pido que protejas mi vida y mi entorno de toda mala energía que quiera inquietarme.
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Cómo rezar esta oración contra envidias
Reza esta oración al comenzar el día, pidiendo a San Judas que cubra tus pasos con su intercesión.
Haz la señal de la cruz sobre tu frente, tu boca y tu corazón,
y acompaña tus palabras con el Padre Nuestro y el
Ave María.
Si lo deseas, puedes colocar una medalla o una estampa de San Judas en tu casa o tu lugar de trabajo,
como signo de fe y de protección.
San Judas Tadeo, escudo de paz
La devoción a San Judas nos recuerda que la fe no solo mueve montañas, sino que también rompe cadenas invisibles,
como la envidia y las malas energías que tanto dañan la vida espiritual.
Él, que caminó con Jesús, sabe cómo protegernos del enemigo.
Por eso, cuando la inquietud me rodea, quiero repetir tu nombre con confianza,
como quien confía en la fuerza de la oración del Rosario completo.
En tu compañía, San Judas, la envidia no tiene poder sobre mí.
Oración final
Glorioso San Judas Tadeo, intercesor poderoso,
rompe hoy toda cadena de envidia que pueda estar atando mi vida.
Disipa toda mala energía que quiera perturbarme y lléname de la paz de Cristo.
Que, protegido bajo tu manto, yo pueda proclamar con fe:
“El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?” (cf. Sal 27,1).
Gracias por escuchar mi súplica y por presentarla al corazón de Dios. Amén.













