San Rafael Arcángel, mensajero de Dios y protector de los enfermos,
hoy me acerco a ti con fe y esperanza.
Así como acompañaste a Tobías en su camino y le devolviste la vista a su padre Tobit (cf. Tb 11,7-15),
te pido que me acompañes también a mí en este tiempo de enfermedad y fragilidad.
Eres llamado “medicina de Dios”, y confío en que tu intercesión puede traer alivio a mi cuerpo y paz a mi alma.
San Rafael, glorioso arcángel de la sanación,
presenta mi súplica ante el trono de Dios.
Llévale mis dolores, mis miedos y mis heridas, y pide por mí la gracia de la salud.
Así como los enfermos buscan fortaleza en la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también me apoyo en tu ayuda celestial con plena confianza en la misericordia divina.
Arcángel santo, protector de los que sufren,
quédate a mi lado en este camino de sanación.
Alivia mis dolores, fortalece mi corazón y dame serenidad en los días difíciles.
Virgen María, Madre de Jesús, acompáñame como acompañas a quienes rezan la
oración por la familia,
para que nunca falte la unidad y la fe en mi hogar.
San Rafael, defensor contra toda enfermedad y mal espiritual,
cúbreme con tus alas luminosas y protégeme de todo peligro.
Enséñame a vivir con confianza, como lo hacen los que elevan la
oracion para momentos difíciles.
Haz que, incluso en medio del dolor, pueda proclamar que Dios es bueno y que su amor nunca me abandona.
Arcángel de la esperanza, intercede también por los médicos, enfermeras y por todos los que cuidan de mí.
Guíalos con tu luz, como guiaste los pasos de Tobías en el camino.
Que cada uno de ellos sea instrumento del amor de Dios.
Así como muchos se apoyan en la oración de San Benito para alejar el mal,
yo me apoyo en ti para que toda acción médica sea acompañada de tu bendición.
San Rafael, concédeme la gracia de aceptar la voluntad de Dios con humildad.
Si la sanación es el regalo que Él quiere darme, que mi corazón lo reciba con gratitud.
Y si debo llevar esta enfermedad como cruz, que no me falte la paciencia ni la fe.
Como quienes confían en la oración para proteger a los seres queridos,
yo pongo mi vida entera bajo la protección de Dios, pidiendo tu auxilio poderoso.
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Cómo rezar esta oración a San Rafael
Esta oración puede rezarse todos los días, especialmente en momentos de enfermedad o de tratamiento médico.
Hazla en un lugar tranquilo, encendiendo una vela blanca como signo de esperanza.
Acompáñala con el Padre Nuestro, el
Ave María
y, si puedes, un misterio del rosario completo.
Confía siempre en que Dios escucha tu oración por medio de su arcángel sanador.
San Rafael, medicina de Dios
El nombre de San Rafael significa “Dios sana”.
Desde los tiempos bíblicos, su misión ha sido traer alivio a los enfermos, guiar a los viajeros y proteger a los que sufren.
Confiar en él es abrirse al auxilio del cielo y reconocer que en toda enfermedad nunca estamos solos:
Dios mismo envía a sus ángeles para consolarnos y fortalecernos.
Oración final
San Rafael Arcángel, medicina de Dios,
te entrego mi salud, mis dolores y mis esperanzas.
Intercede por mí ante el Señor para que reciba la gracia de la sanación.
Protégeme de todo mal, acompáñame en este camino y haz que nunca pierda la fe.
Gracias, arcángel bendito, porque sé que escuchas mi súplica y me llevas siempre hacia Dios.
Amén.
