San Peregrino, fiel servidor de Cristo y patrono de los enfermos de cáncer,
hoy acudo a ti con un corazón lleno de esperanza y a la vez de angustia.
Tú que conociste en tu propia carne el dolor de esta enfermedad y fuiste sanado milagrosamente por el Señor,
intercede por mí y por todos los que hoy sufren este mal.
La Palabra de Dios me da confianza: “Clamaron al Señor en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones” (cf. Sal 107,19).
Con esa fe me acerco a ti.

San Peregrino, amigo de los enfermos,
te pido que acompañes cada tratamiento, cada cirugía y cada día de lucha contra el cáncer.
Que tu intercesión traiga alivio a los cuerpos y paz a las almas.
Así como muchos enfermos buscan consuelo en la
oración a la Divina Misericordia para los enfermos,
yo también elevo esta súplica confiado en que Dios escucha a través de tus ruegos.

Cristo misericordioso, que diste nueva vida a San Peregrino cuando parecía que todo estaba perdido,
mira con compasión a quienes hoy luchan contra el cáncer.
Dales fortaleza en el cansancio, paciencia en el dolor y esperanza en medio de los tratamientos.
Virgen María, Madre de Jesús, acompaña a las familias que sufren con sus enfermos,
como acompañas a quienes rezan la oración por la familia.

San Peregrino, patrono de los incurables,
te ruego que apartes de los enfermos las complicaciones, las recaídas y la desesperanza.
Que nunca falte en sus labios una palabra de fe ni en sus corazones una chispa de confianza.
Así como muchos se fortalecen en la oración para momentos difíciles,
yo me sostengo en tu ejemplo de paciencia y entrega al Señor.

Glorioso San Peregrino, ruega también por los médicos, investigadores y enfermeras que trabajan día y noche para encontrar remedios y cuidar a los pacientes.
Que el Espíritu Santo los guíe en cada decisión.
Así como los fieles buscan amparo en la oración de San Benito para apartar el mal,
yo me apoyo en ti para que toda ciencia médica esté acompañada de la gracia de Dios.

San Peregrino, enséñanos a no perder la fe, incluso cuando los pronósticos médicos sean desalentadores.
Haz que cada enfermo de cáncer pueda repetir con confianza:
“El Señor es mi pastor, nada me falta” (cf. Sal 23,1).
Como quienes rezan la oración para proteger a los seres queridos,
yo pongo mi vida y la de todos los enfermos en las manos de Cristo, que nunca abandona.

Cómo rezar esta oración a San Peregrino

Esta oración puede hacerse en cualquier momento del día, especialmente antes de una sesión de quimioterapia o al inicio de la jornada.
Se recomienda rezarla con una vela encendida y, si es posible, frente a una imagen de San Peregrino.
Acompáñala con el Padre Nuestro, el
Ave María
y un misterio del rosario completo.
Que cada palabra sea pronunciada con fe, creyendo en la misericordia de Dios.

San Peregrino, esperanza de los enfermos de cáncer

San Peregrino es testimonio vivo de que Dios puede obrar milagros incluso en medio de los diagnósticos más difíciles.
Su vida nos recuerda que el dolor no es el final, sino el camino que puede llevarnos a una fe más fuerte y a una confianza más profunda en el Señor.
Confiar en su intercesión es abrirse a la esperanza de que, con Cristo, todo sufrimiento puede transformarse en vida nueva.

Oración final

San Peregrino, patrono de los enfermos de cáncer,
te entrego mi vida y la de todos los que luchan contra esta enfermedad.
Ruega a Cristo por nosotros, para que recibamos la gracia de la sanación, la paz en medio del dolor y la fortaleza para seguir adelante.
Gracias, santo de Dios, porque sé que escuchas nuestra súplica y la llevas con amor al Señor.
Amén.

Por Mary