Virgen de Guadalupe

Virgen Santísima de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, hoy me acerco a Ti con un corazón humilde para pedir tu intercesión por esta enfermedad que padezco: la diabetes. Tú, que siempre escuchas los ruegos de tus hijos, acoge mi súplica y preséntala ante tu Hijo Jesús, el Médico Divino, que puede dar salud al cuerpo y paz al alma.

Madre amorosa, en medio de las limitaciones y el cansancio que provoca esta enfermedad, me refugio en tu promesa: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo?”. Bajo tu amparo me pongo y en tu manto me cubro, con la confianza de que tu ternura me sostiene en cada momento de debilidad.

La Virgen de Guadalupe, refugio en la enfermedad

Virgen Morena, así como intercediste en las bodas de Caná (Jn 2,1-11) para que Jesús transformara el agua en vino, te ruego que intercedas hoy para que mi sangre sea purificada, mi organismo fortalecido y mis fuerzas renovadas. Que cada célula de mi cuerpo se llene de la gracia del Espíritu Santo, que todo en mí sea restaurado para la gloria de Dios.

Recuerdo las palabras del Salmo 30:2: “Señor, Dios mío, a Ti clamé y Tú me sanaste”. Hoy hago mías esas palabras, con la esperanza de que esta oración llegue hasta tu Hijo a través de tus manos de Madre.

Oración de sanación física y espiritual

Virgen de Guadalupe, intercede por mí para que la diabetes no robe mi alegría, ni mi esperanza, ni mi fe. Concédeme paciencia en los tratamientos médicos y disciplina en el cuidado de mi salud. Toca, Madre mía, mi cuerpo enfermo con tu ternura, para que la gracia divina lo fortalezca.

Quiero acompañar esta súplica rezando el Padre Nuestro y el Ave María, y pedir con fe a la Divina Misericordia para los enfermos, porque sé que el Corazón de Jesús es fuente de sanación y de vida.

Cómo rezar esta oración en la lucha contra la diabetes

Puedes rezar esta oración cada mañana, al iniciar tu día, para ofrecer a Dios tus esfuerzos y tratamientos. También en la noche, antes de dormir, entrégale a la Virgen de Guadalupe el cansancio, las preocupaciones y los temores.

Algunos enfermos la rezan junto con la oración a la Virgen de la Salud, y otros la combinan con la oración para la paciencia en la enfermedad, pues saben que la espera confiada también es parte de la sanación.

Virgen de Guadalupe, Madre de esperanza

Virgen Santísima, acompáñame en este camino de enfermedad y dame la fortaleza para no dejarme vencer por el desánimo. Que mis médicos sean iluminados para dar el mejor tratamiento y que mi familia encuentre en Ti consuelo y esperanza.

Así como tu Hijo multiplicó los panes y los peces (Mt 14,13-21), que hoy multiplique en mí la fortaleza, la serenidad y la confianza. No permitas, Madre, que pierda la fe, porque sé que incluso en medio de la enfermedad Dios obra maravillas.

Oraciones adicionales para fortalecer la fe

En los días de mayor dificultad, puedo recurrir a la oración de los enfermos o rezar el Santo Rosario, que tanto agrada a la Virgen. También puedo pedir la protección de Dios con la oración a San Miguel Arcángel, para alejar de mí toda tristeza o tentación de desesperanza.

Y cuando sienta alivio o reciba alguna mejora, elevaré la oración de agradecimiento, porque todo lo que recibimos es don del amor divino.

Palabras finales de confianza

Virgen de Guadalupe, Madre buena, pongo mi vida y mi salud en tus manos. Que tu manto me cubra, que tu amor me consuele y que tu intercesión me sane. Llévame siempre a Jesús, fuente de toda esperanza y de toda vida. Amén.

Por Mary